Debido al polvo y a la grasa que transmitimos a través de los dedos, el teclado del tu ordenador, sea portátil o no, es la parte que más suele ensuciarse. La limpieza que debes realizarle puede ser superficial, es decir rápida, o profunda, la cual lleva un poco más de tiempo.

La segunda no es recomendable hacerla constantemente, sino una o dos veces al mes. Sin embargo, una limpieza fugaz cada semana siempre favorece al funcionamiento y vida de tu teclado.
Te recomendamos encarecidamente que no comas o ingieras bebidas sobre el teclado, debido a que cualquier migaja o líquido puede colarse por los espacios entre cada tecla y depositarse en la parte interna. Esto a la larga es fatal para el dispositivo, sobre todo si no acostumbras limpiarlo.
Igualmente te aconsejamos que te laves las manos cuando vayas a utilizarlo y cúbrelo con un protector para evitar que se llene de polvo. Si es un ordenador portátil, introdúcelo en su bolso para que no tenga contacto con cuerpos extraños.
4 métodos para dejar tu teclado bien limpio
Levántalo y sacúdelo
Por efecto de gravedad, las migajas y otros restos de polvo serán expulsados. Algunas personas suelen darle unos pequeños golpes para mayor efecto, pero es mejor que no lo hagas, porque podrías dañar alguna pieza interior.

Con un paño húmedo
Agrega al paño un toque de alcohol, desinfectante o limpiador de muebles y luego pásalo por el teclado. Notarás como el accesorio comienza a mancharse y sabrás la cantidad de sucio que estás removiendo. Repite la operación cuantas veces sea necesario.
Con aire comprimido
Bien sea para soplar o aspirar, esto permite que el polvo pegado en el interior del teclado salga a la fuerza. Incluso puedes usar un secador de cabello en su opción de aire tibio y cumplir con la limpieza.

Quitando cada tecla
Este proceso ya es más profundo, pero muy efectivo. Hay algunos teclados donde puedes extraer a presión cada una de las teclas. De este modo tendrás vía libre para limpiarlo por dentro con hisopos u otro utensilio que no dañe su mecanismo.
Hazlo con suavidad porque cada pieza debe contar con una pequeña gomita que hace contacto para que marque la función específica. Cuando hayas terminado, las teclas deberían instalarse nuevamente haciendo un pequeño pulso.
También puedes limpiar cada una con agua y un cepillo para remover toda la grasa adherida. Y al estar completamente secas puedes volver a colocarlas.

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