Cómo hablar en público: 5 consejos para perder el miedo

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Aunque se note sencillo en televisión o teatro, hablar en público es una práctica que suele resultar "imposible", sin embargo... no lo es. Requiere técnica, personalidad y buenos hábitos, porque hasta los más profesionales cruzaron una etapa donde no podían hacerlo.

La carrera de comunicación social o periodismo ofrece las herramientas de aprendizaje, pero no todos alcanzan a estudiarla y se convierten en excelentes conferencistas. Allí es donde se impone el segundo requerimiento más importante: personalidad, que a su vez se traduce en originalidad.

Si sientes que tus piernas tiemblan, que tu voz se oculta, transpiras más de lo debido y tus manos se inmovilizan, podrías sufrir del llamado pánico escénico. Antes de dedicarte a este oficio, primero evalúa si te sientes en la capacidad personal y psicológica, porque hablar en público ciertamente no es para todos. O prueba con la radio, donde te sigues dirigiendo a una extensa audiencia, preservando tu imagen y manías.

5 consejos para hablar en público

Respiración

En lugar de alejar el miedo, atrae motivos que te llenen de confianza, esto hará que los nervios se vayan sin siquiera darte cuenta. La respiración es fundamental al momento de hablar en público, ya que mantiene tu timbre de voz estable, tu mente enfocada y algo muy importante: transmites confianza y paz.

Y es que la oratoria se trata precisamente de eso: de lo que transmites.

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"Corta" tus manos

Las manos pueden convertirse en el peor enemigo de un conferencista, porque simplemente no sabe qué hacer con ellas cuando está hablando. Algunos presentadores lo resuelven manteniendo un micrófono o cartas guías, pero... ¿y si no?

¿Has escuchado la manía del jabón? Es aquella donde los conferencistas o presentadores frotan sus manos en señal de cuánto le estorban. Lo correcto en este sentido es ser consciente de la situación y tratar de ubicarlas en una posición donde te sientas a gusto. Lo más correcto es juntar ambas en tu zona del abdomen o dejar una allí y utilizar la otra para tus expresiones. Nunca las pongas atrás, como si estuvieras en una misa.

No imites a nadie

Evidentemente puedes tener un modelo a seguir, una figura pública que te inspire, pero nunca decidas imitar, porque terminarás más adelante en un callejón sin salida llamado: ¿y ahora qué hago?

Busca tu propia forma de hablar, expresarte e incluso pararte en el escenario. Lo mismo ocurre con tu sonrisa y estilos de vestir. Recuerda: personalidad es igual a originalidad.

Buenos hábitos de imagen

Todo lo que hay en tu cuerpo transmite un mensaje, desde los zapatos hasta la barba o maquillaje. Los buenos hábitos de imagen al hablar en público significa que debes cuidar los detalles. Hazte un corte de cabello con el que te sientas cómodo y agrades, pero no transmitas extravagancia, lo mismo ocurre con el vello facial (en el caso de los hombres).

No exageres la sonrisa y combina bien los colores de tus atuendos, recibe consejos. Controla tu peso corporal, aliméntate correctamente y visita al médico cada 6 meses o al menos un año para chequear tus pulmones, corazón, colon y estómago.

Para las mujeres es importante regular el maquillaje, que sea llamativo, pero sutil... no eres Lady Gaga. Tu cabello siempre será un arma letal para transmitir belleza, aplícala en su máxima limpieza y soltura. Las prendas de vestir pueden ser casuales o formales, dependiendo de la ponencia, buscando ofrecer un mensaje que se equilibre entre lo respetuoso y atractivo. Por ejemplo, deja ver tus piernas, mas no uses un escote pronunciado. Evita la ropa tan ajustada.

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Sé conciso y directo

Practica y medita en esto. Tu conferencia debe tener un tiempo establecido donde hay que enriquecer al público de ideas sobre lo que está buscando. Siempre es agradable soltar algún sarcasmo, chiste inteligente o frase divertida, pero nunca te desvíes de tu objetivo principal, el cual es educar y oriental. Tampoco te extiendas en repetir lo mismo, porque podrías cansar a quienes te escuchan.

Toma el tiempo en un cronómetro y practica tu discurso. Si tienes 20 minutos para ofrecerlo, haz que tu reloj se detenga entre 20 y 25. Esta técnica te ayuda a perfeccionar tu entrada y despedida, la cual no debe tardar más de 30 segundos. Y, muy recomendable, finaliza tu ponencia con una ronda de al menos tres preguntas. Es lo más sabio para conocer el éxito de tu mensaje.

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