Cómo hacer un presupuesto

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Bien sea para negocios, plan de ahorro, compras o ventas, el presupuesto es una estrategia económica que busca presentar de forma anticipada los gastos e ingresos de una actividad monetaria. También se podría definir como un instrumento que te ayuda a utilizar organizadamente tu dinero y de acuerdo a tus posibilidades.

presupuesto

La idea del presupuesto es antecederse a una acción, es decir, no contiene riesgos. Además, puede conservarse, analizarse e incluso modificarse. El objetivo final es que al ejecutar un negocio o inversión se cumpla al pie de la letra.

En un ejemplo sencillo, supongamos que vas al supermercado como jefe de familia y tienes 300 dólares para invertirlos en productos alimenticios y 200 más para higiene y aseo personal. Con papel y lápiz en mano ingresas el nombre del rubro y el precio, suponiendo que los tengas, para sumar y luego priorizar qué puedes comprar y qué no. Ahora posees un presupuesto que te indica cómo vas a emplear tu dinero, informando el gasto y lo que puedes guardar.

En materia empresarial las categorías y números se multiplican, ya que hay otros derivados que deben tomarse en cuenta. Por ejemplo ingresos y egresos, caja chica, actividades especiales, resultados, imprevistos y ganancias extra. Sin embargo, para cada factor puedes armar un presupuesto. Recuerda que también existen aquellos que se emiten a un cliente para proponer un negocio u ofrecer un servicio.

3 pasos clave para hacer un presupuesto

Conoce tu ingreso mensual específico

Supongamos que para el hogar. ¿Cuál es tu ingreso neto mensual? Es decir, la entrada total económica una vez que has deducido impuestos, seguros y cualquier otra salida planificada. Este paso es esencial y debe ser muy respetado, ya que evita desequilibrios en cualquier plan o inversión financiera. En palabras más directas: cuánto tienes en el bolsillo.

Identifica ahora tus gastos mensuales

Representan todas las inversiones, mensuales o específicas que debes cumplir y que salen únicamente de tu sueldo neto. Esto incluye servicios, arriendo o alquiler, cuentas médicas y de alimentación. Puedes hacer una lista por categorías y verificar si hay variaciones por consumo o descuento. Los gastos fijos se separan de los variables.

Foto: Unsplash

Resta los gastos de tu ingreso neto

En una sencilla operación matemática obtendrás la diferencia entre lo que ingresa a tu cuenta bancaria y los gastos que debes cumplir hasta el próximo pago. De esta manera podrás ajustarte al presupuesto y conocer en qué puedes invertir o no.

El dinero que termine en tus manos es tu ganancia y es momento de decidir si lo inviertes o conservas, con intención de ahorrarlo. Esta cifra es la única que queda fuera del presupuesto y en caso de guardarlo podrías incluirla en un próximo.

Leer también: Cómo invertir dinero: 5 consejos esenciales

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